Blog

¿Quién pone el precio a lo que consumimos, contratamos o compramos? (Pregunta de instituto) El precio lo pone el propio mercado: la ley de la oferta y la demanda. O por lo menos eso nos contaron.

Si hay muchos boquerones (mucha oferta), estos serán más económicos que el atún, del que habrá menos oferta. Y probablemente más demanda,  por lo de moda que se ha puesto el tartar últimamente.

Es un ejemplo muy básico y puede que no suceda igual en todos los sectores. Pero de la misma forma que dudarías en comprar un atún a precio de sardina, o un Iphone nuevo por 200 €, deberíamos dudar en contratar un servicio profesional a un precio mucho más reducido que el marcado por el mercado.

Nadie te va a regalar nada por tu cara bonita. Así que cuando encuentres gangas irresistibles… lo mínimo que deberías pensar es “aquí hay gato encerrado”.

Cuando, como cliente, desconocemos el precio de un servicio en el mercado es un poco (un pelín) más complicado. ¿Cuánto vale la hora de un psicólogo o de un fisio? ¿Cuánto vale un empaste, o cambiar las ruedas al coche?

Lo más normal es hacer una pequeña investigación, llamar a tres o cuatro empresas que ofrecen ese servicio y consultar a amigos o familiares.  Y finalmente, te quedas con la que más  confianza te dé, o sea más competitiva a nivel de precio, tenga más experiencia o mejores críticas. Hasta ahí todo normal. ¿No?

El problema  llega cuando aparecen algunas empresas que, con la intención de llevarse parte del pastel, ofrecen un servicio muy por debajo del precio de mercado. Y como insisto en que “nadie regala nada por la cara bonita” esa reducción en el precio se refleja en un… servicio de mierda.

Sí, ya me estoy empezando a cabrear.

Porque si cogiesen un trocito del pastel con las manos limpias, un cuchillo y un platito debajo, me parecería hasta correcto. Pero la realidad es que (para que lo entiendas bien) se están comiendo la tarta con las manos sucias, guarreándola entera y dejándola a la pobre con una pinta asquerosa.

¿Quién va a querer esa tarta ahora, medio destrozada? ¡Nadie! Y es normal…

El cliente que ha contratado estos servicios low cost, en seguida se dará cuenta que está tirando el dinero, y que todo lo que le contaron al principio es puro humo. Vamos, que su nuevo Iphone es una imitación o que la merluza que ha comprado es panga.

¿Resultado? Que tras la mala experiencia comprando Iphone y merluza, probablemente no lo vuelva a comprar más.

En el mundo de la publicidad pasa lo mismo, sumando que estamos bastante fastidiados por el gran intrusismo del sector.

El pastel es grande, pero todo el mundo quiere una parte. Ya sea publicistas, periodista, diseñador, programador, administrativo, fotógrafo, recepcionista, operador de cámara, maquillador, biólogo, modelo, secretaria… Todo vale.

Cuando nuestros posibles clientes nos muestran presupuestos de supuestas agencias de publicidad que ofrecen lo mismo que nosotras pero a precios de risa, nos entran los cuatro males. Es una estafa, de verdad. Nadie puede darte un buen servicio a precios tan por debajo del mercado.

Porque una de dos: su servicio es una basura y te está engañando, o el resto de empresas del sector tenemos cuentas en Panamá a costa de nuestros clientes, un despacho con ventanales enormes y vistas espectaculares, un sofá de terciopelo y un gato persa al lado al que acariciamos lentamente.

Así que no seas ingenuo. Y desconfía de aquellos que te vendan webs como churros,  que te gestionen las redes sociales por cuatro duros, o que te regalen el logo por tu cara bonita.

Y si tienes alguna duda, pregúntanos. Sabes, que nuestras sillas son del Ikea y no somos muy de acariciar gatos.

Comments ( 0 )

    Leave A Comment

    Your email address will not be published. Required fields are marked *

    Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

    ACEPTAR
    Aviso de cookies