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Los que trabajamos en social media vamos siempre muy rápido a todos lados porque lo valemos o porque nos obligan, eso depende de cada uno… bromas aparte, trabajamos bajo presión, y tenemos que entrenarnos para que nuestro cerebro, nuestros dedos sobre el teclado y nuestro corazón vayan a tope porque si no, no llegamos.

Quien forme parte de la profesión sabe de sobra que se trata de un área que cambia rápido y constantemente y que se convierte en un reto diario, de actualizarse, formarse, estar “al loro” de todas las novedades, estar siempre atento, conectado al mundo virtual e intentando que la vida real exista y no se nos olvide, ideando cosas nuevas, que llamen la atención, redactando, publicando, contestando, supervisando, planificando, cumpliendo objetivos o no….

Lo que mostramos al mundo a través de Internet es puro postureo, porque detrás de ese contenido que tu lees en Facebook y que te gusta tanto, o quizá no te gusta mucho o te parece tan #megachachipirulijuanpelitilla, hay sudores y lágrimas a veces, horas de trabajo, risas, reuniones, videos, risas, fotos, textos hechos una y otra vez, tiempos, risas, ordenadores, tablets o móviles bloqueados que te pierden todo el trabajo, muchos tiempo, risas o lloros y ¡vuelta a empezar! ¡yuju!.

Un social media manager tiene momentos muy satisfactorios, momentos muy divertidos, momentos muy surrealistas y momentos muy “chungos”, no todo es de color de rosa en nuestra vida y profesión y quien diga lo contrario es que no quiere ver la realidad y eso es “mal”, porque nunca estaréis preparados si tenéis que conseguir algún reto complicado, superar alguna mala pasada o controlar alguna crisis de reputación.

Marcas, empresas, colegas de profesión, estudiantes, mamá, cariño, quiero que sepáis que no todo es posible en social media, aunque SI casi todo, que se puede llegar a objetivos si no pierdes la constancia, si trabajas, trabajas y trabajas pero bien, bien no por decir “soy la repera”, si no siendo honestos y poder decir trabajo muy bien y con mi trabajo hago que las marcas y las empresas se beneficien, vendan más, las conozca más gente.

A todos los interesados en el asunto os pido que leáis la siguiente lista de lo que hay que tener claro antes de creer ser un social manager TOP o antes de agobiar a tu agencia de comunicación digital con que no tienes 10.000 fans en Facebook y no estás contento.

Las 5 causas por lo qué las redes sociales no son de color rosa:

1) Para estar bello hay que sufrir. El éxito no llega de la noche a la mañana por crear hashtag molones o por publicar post preciosos o tener un buen plan de social media, la realidad es que hay miles de marcas y empresas que lo hacen bien y para ser un referente hay que trabajar de forma constante y tener paciencia porque quizá no lo logremos en meses (los más suertudos) o en años (siendo realistas).

2) Las redes sociales no sacan a nadie de pobre. Los social media pueden dar un impulso grande a una empresa o marca, sirven como plataforma de venta directa en muchos casos, siempre si hay un buen trabajo detrás. Pero desengañaos todos, lo principal es el impacto que se produce sobre las seguidores, la llamada acción de marca con el objetivo de aumentar las ventas.

3) Quien invierte más “money” gana. En Internet hay mucho contenido, demasiado, por lo que hay veces que hay que invertir en publicidad más de lo que a las marcas y empresas les gustaría para poder estar bien posicionados y por encima de la competencia.

Mensaje a pasados, presentes y futuros clientes: No os quejéis porque haya que invertir en esto y menos a nosotras, escribid a Mark Zuckerberg y le pedís explicaciones.

4) Lo tuyo te parece lo mejor, pero a los demás les da exactamente igual. Para no gastar esfuerzos, lo mejor es centrarse en tus fieles seguidores, aquellos que de verdad valoran lo que públicas, no la panda de pasotas que solamente decidirán hacerte caso cuando ellos quieran.

5) Es más de lo que parece. Los profesionales de social media tenemos que ser muy habilidosos en muchas cosas como escritura, estrategia, organización, creatividad, imagen… hay veces que parece que estar en redes sociales es genial, a muchas personas les encantaría dedicarse a esto porque les encanta subir fotos a su Instagram, twittear a los famosos en plan “grupi” o comentar en Facebook a diestro y siniestro.

Si quieres ser un profesional de social media tendrás que formarte y mucho, no solo te vale un cursito online de gestión de redes sociales, también tendrás que trabajar y mucho porque la experiencia es lo que más te enseña.

Marcas y empresas, si valoráis el trabajo que hay detrás de los social media, vuestros negocios llegarán a buen puerto. ¡De nada!

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