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Ahora que llega la Semana Santa y aparece Jesús en todas las noticias, he tenido una visión celestial. ¿Fue Jesucristo el primer influencer de la historia?

Mucha Dulceida o Justin Bieber, pero aquí quién lo empezó todo fue este Señor, que con su carisma y dotes comunicativas hizo que le siguieran multitud de fans y se convirtió en el primer influenciador de la humanidad.

Con el postureo propio de la época, por supuesto. Su look hipster con barba de un mes y atuendo desaliñado, sin duda fue responsable de lo que vendría después.

Y lo que de verdad le ayudó a llegar tan lejos fueron sus colegas. Doce buenos amigos, con los que además de irse de vinos, tenían interesantes conversaciones sobre la vida, el amor, la amistad… Ellos fueron los predecesores, los que le dieron la fuerza y empuje a su mensaje.

Su mensaje. Eso sí que era potente. Tanto a él como a sus amigos se les daban bien las letras, ¿pero qué digo?, muy bien.

Eran el Claudio Coelho de la época, el Joaquín Sabina, o el Martin Luther King, y no se callaban una.

Frases con poesía, contundencia y con mucho mensaje detrás:

“Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas”. Génesis 1:2 

No existían blogs, ni páginas webs, ni posicionamiento en buscadores… pero estaban siempre inspirados y  escribían sin parar. Y ya se apañarían luego para juntarlo todo en un libro.

Jesucristo marcaba tendencia, sí Señor.  No penséis que hablaban de cosas antiguas o tradiciones ya obsoletas, sino que siempre fueron pioneros en su forma de pensar, unos modernos.

Hasta el punto de que hace unos 2000 años ya estaban intuyendo la que nos vendría encima con la independencia de Cataluña. Y a las pruebas me remito:

“Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”.
Efesios 6:12

Lo que Jesús decía iba a misa. (Esta gracia es muy buena, reconócelo).

Si había que ayudar al prójimo se la ayudaba sin rechistar, o poner la otra mejilla pues se ponía. Que había que amar a su padre sobre todas las cosas, pues se le amaba también. Y si hubiese existido YouTube en aquella época, el momentazo de cuando resucitó a Lázaro, o multiplicó los panes y los peces en una boda, se hubiera vuelto viral.

Pero como todo gran influencer, detrás del postureo y las legiones de seguidores, la  vida de Jesús no era nada de envidiar. No podía salir a la calle de cualquier forma ni irse de vacaciones tranquilo, cedió su vida y su imagen al personaje que era. Se había convertido en el Hijo de Dios y el Rey de los Judíos, y en este caso la fama y su influencia le costó sangre y lágrimas.

Le costó la vida y se convirtió en leyenda.

Así que cuando quieras explicar a tu abuela qué es esto de los instagrammers, los influencers o los youtubers, ponle el ejemplo de Jesús, que seguro que así lo pilla a la primera.

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