enero 2017

Hoy nos metemos en la piel de Stephen R. Covey por unos instantes y nos inspiramos en su conocido libro, para mostrarte unos sencillos hábitos para ser altamente efectivo en la gestión de las redes sociales de tu marca o empresa.

Del libro se han vendido más de 25 millones de ejemplares, nosotras nos conformamos con 25 millones de ‘Likes’.

• Primer hábito: Sea proactivo.

Ser proactivo en la gestión de tus redes significa que recae en ti toda la responsabilidad de hacerlas lo suficientemente atractivas para que enamoren a tus seguidores.

No le eches la culpa a tus seguidores por ser inactivos, o las herramientas de gestión por no ser demasiado útiles o rápidas, o a los continuos cambios en su configuración.
Si hay algo que no triunfa, cámbialo, investiga por qué no engancha, prueba cosas nuevas, sé valiente, aventúrate… pero nunca nunca nunca te quedes parado, esperando a que de repente tus seguidores zombis revivan. Porque eso no va a pasar. El zombi eres tú, no ellos.

• Segundo hábito: Empiece con un fin en mente.

Sin un objetivo claro andamos perdidos, no tenemos una forma de saber si estamos haciendo bien nuestro trabajo al no poder determinar si estamos alcanzando nuestra meta u objetivo.

Así que antes de nada, párate en seco y decide, ¿qué es lo que quiero conseguir? Ya sean más seguidores, la visualización de mi negocio en un determinado lugar, el lanzamiento de una producto o una oferta… Como dice Stephen R. Covey en su libro, “El poder de una visión de futuro es increíble.”

• Tercer hábito: Establezca primero lo primero.

Organízate, establece prioridades y utiliza herramientas que favorezcan la administración de tu tiempo. Sin una buena organización podrías pasarte un día entero de trabajo para una sola publicación en las diferentes plataformas.

Aplicaciones como Hootsuite o Crowdfire puede convertirse en tus mejores aliadas para una gestión eficiente de tus redes sociales.

• Cuarto hábito: Piense en ganar / ganar.

No queremos vender motos, ni humo. (A no ser que tengas una empresa de venta de motos o… de humo).

Es decir, lo que ofrezcamos a nuestros seguidores a través de nuestros contenidos ha de aportarles un valor real, ya sea a través de información, consejos, ofertas, regalos…

Tú les das valor, y ellos a cambio te siguen, te recomiendan y te compran. Todos ganamos y comemos perdices.

• Quinto hábito: Procure primero comprender y después ser comprendido.

Ponte en la piel de tu seguidor y detecta sus gustos y motivaciones. Y sobre todo escúchale con respeto y empatía, e intenta comprender el porqué de sus necesidades.

Cualquier cosa que puedas aprender de tu consumidor/cliente/ seguidor será de gran valor para llegar a conocer su esencia y ofrecerle lo que está buscando y necesita. Los estudios de resultados serán muy útiles para esta comprensión.

• Sexto hábito: Sinergice.

Interactúa con tu seguidor, pero no sólo para conocerle y ponerte en su piel, sino conviértele en parte de tu equipo. Hazle preguntas, proponle acciones y hazle partícipe y creador de tus contenidos, y hasta de tus productos.

Un buen trabajo en equipo siempre es más satisfactorio y más eficiente que el trabajo individual.

• Séptimo hábito: Afile la sierra.

Y por último y no por ello menos importante, haz un alto en el camino para afilar la sierra.

Por supuesto esto es algo metafórico, no tienes que ir corriendo a ninguna ferretería. Con esto nos referimos a que es necesario, cada cierto tiempo, detenerse y salir de la rutina, para cambiar de perspectiva y renovarse.

Sirve cualquier cosa que nos permita cambiar de aires, recargar energías y plantearnos cosas nuevas. Desde unas merecidas vacaciones, un viaje en búsqueda de inspiración, asistir a un congreso sobre tu sector o un curso de renovación de conocimientos.

Hasta aquí nuestros 7 hábitos para unas redes sociales altamente efectivas. Queremos agradecer a Stephen por sus sabios consejos, y le agradecemos nos haya permitido, allá donde esté, aplicarlos a nuestro querido mundo digital.

Por otro lado, si prefieres dejar la efectividad en manos de profesionales, ya sabes donde estamos. 🙂

Sí, me duelen los ojos señoras y señores, cada vez que veo ciertos diseños o anuncios tengo apartar la vista rápidamente, como cuando estás viendo una película y de pronto aparece un primer plano de una operación a corazón abierto.

¿De verdad os gastáis un dineral en poner un anuncio en un periódico de cualquier manera? ¿De verdad invertís en publicidad digital y en que os gestionen las redes sociales de cualquier manera?

No “todo vale”, esa es una frase hecha, al menos en publicidad. Por favor un poco de criterio, un poco de gusto y un poco de imagen corporativa de la buena, que es lo que identifica a tu empresa, que es lo que primero les va a llegar a los demás de ti.

Ser una pequeña marca o incluso un pequeño establecimiento de toda la vida no está reñido con hacer las cosas bien y con gusto. No hace falta invertir 10.000 euros, basta con contratar a los que de verdad saben hacer un buen trabajo y no a todos los que venden humo y dicen que son la “repera limonera” (que son más de lo que me gustaría).

Voy a resumir lo que hace que me den los cuatro males cada vez que navego por Internet o cada vez que abro un periódico y voy analizando los anuncios (que siempre me pregunto si de verdad estarán pagando a alguien para hacerlos porque “alucino vecino”).

Los márgenes

Margen. Del lat. margo, -ĭnis.
3. m. Espacio que queda en blanco a cada uno de los cuatro lados de una página manuscrita, impresa, grabada, etc., y más particularmente el de la derecha o el de la izquierda. Era u. t. c. f.

No me entra en la cabeza que un diseñador profesional no respete los márgenes o los haga cada uno de una medida, al igual está claro que los espacios entre objetos o los textos, no me creo que un diseñador al que pagan por hacer un trabajo lo haga mal.

Juro que cada vez que veo este tipo de cosas me dan ganas de llorar, hasta el límite que me salen unidades de medida por los ojos.

Los logotipos

Logotipo. Del gr. λόγος lógos’palabra’ y tipo.

1. m. Símbolo gráfico peculiar de una empresa, conmemoración, marca o producto.
2. m. Impr. Grupo de letras, abreviaturas, cifras, etc., fundidas en un solo bloque para facilitar la composición tipográfica.

Lo más gracioso de todo es saber a veces quién ha hecho el logotipo, pero en eso no voy a entrar ahora. ¿Cómo se puede utilizar en un soporte publicitario mal el logotipo? ¡Que es la representación de una empresa!

Juro que cuando veo un logotipo feo y además veo lo orgullosos que están los “dueños” y lo que les gusta me dan ganas de irme a comer chocolate bajo una manta y no volver nunca a la oficina a currar. Pero si además está mal aplicado en un diseño al chocolate le añado más chocolate y me pongo todas las pelis seguidas de Bridget Jones.

Los colores

Color. Del lat. color, -ōris.
12. m. pl. colores que una entidad, equipo o club de carácter deportivo adoptan como símbolos propios en su bandera y en losuniformes de sus atletas o jugadores.

Por el amor del amor hermoso y de todos sus compañeros… ¡No por meter más colores a un anuncio, a un diseño o a lo que sea de la marca es más llamativo o más bonito!

Hortera. De or. inc.
1. adj. despect. coloq. Vulgar y de mal gusto. Apl. a pers., u. t. c. s.

¿Y cuándo se hace un amago de utilizar el mismo color del logo, incluso el del logo no es el que tiene que ser, e incluso se pone uno que era “parecido y con eso vale?

via GIPHY

Aquí, yo me bajo de la vida y me veo la de “Una rubia muy genial”, si señores y señoras, para llorar de nuevo y más, y si me pongo debajo de una gotera de mi casa mejor.

Y ya estoy entrando en colapso porque veo que la lista es muy larga y como me den cuerda me tiro escribiendo 7 días seguidos, así que solo mencionaré palabras como tipografía (ni se respetan las corporativas ni se conocen en algunos casos, pero lo peor de todo está cuando ves un anuncio en el que utilizan 5 tipos de letra diferentes y tengo uno delante de mis ojos ahora mismo), imágenes (que se cogen por Internet sin ton ni son, sin revisar si está libre de derechos de uso o no, o cuando se usan imágenes de mierda, hablando mal y pronto porque no tienen calidad ni para poner en el lugar más pequeño de la faz de la tierra), o textos (mensajes repetitivos sin sustancia y aburridos, y a veces con faltas de ortografía y 100.000 cosas más).
Y es que aunque todos seamos humanos y cometamos errores, “una imagen vale más que mil palabras”.

Si quieres causar una buena impresión a tus clientes y que no se vayan con tu competencia quizá es el momento de llamarnos. =)

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