agosto 2016

Los que trabajamos en social media vamos siempre muy rápido a todos lados porque lo valemos o porque nos obligan, eso depende de cada uno… bromas aparte, trabajamos bajo presión, y tenemos que entrenarnos para que nuestro cerebro, nuestros dedos sobre el teclado y nuestro corazón vayan a tope porque si no, no llegamos.

Quien forme parte de la profesión sabe de sobra que se trata de un área que cambia rápido y constantemente y que se convierte en un reto diario, de actualizarse, formarse, estar “al loro” de todas las novedades, estar siempre atento, conectado al mundo virtual e intentando que la vida real exista y no se nos olvide, ideando cosas nuevas, que llamen la atención, redactando, publicando, contestando, supervisando, planificando, cumpliendo objetivos o no….

Lo que mostramos al mundo a través de Internet es puro postureo, porque detrás de ese contenido que tu lees en Facebook y que te gusta tanto, o quizá no te gusta mucho o te parece tan #megachachipirulijuanpelitilla, hay sudores y lágrimas a veces, horas de trabajo, risas, reuniones, videos, risas, fotos, textos hechos una y otra vez, tiempos, risas, ordenadores, tablets o móviles bloqueados que te pierden todo el trabajo, muchos tiempo, risas o lloros y ¡vuelta a empezar! ¡yuju!.

Un social media manager tiene momentos muy satisfactorios, momentos muy divertidos, momentos muy surrealistas y momentos muy “chungos”, no todo es de color de rosa en nuestra vida y profesión y quien diga lo contrario es que no quiere ver la realidad y eso es “mal”, porque nunca estaréis preparados si tenéis que conseguir algún reto complicado, superar alguna mala pasada o controlar alguna crisis de reputación.

Marcas, empresas, colegas de profesión, estudiantes, mamá, cariño, quiero que sepáis que no todo es posible en social media, aunque SI casi todo, que se puede llegar a objetivos si no pierdes la constancia, si trabajas, trabajas y trabajas pero bien, bien no por decir “soy la repera”, si no siendo honestos y poder decir trabajo muy bien y con mi trabajo hago que las marcas y las empresas se beneficien, vendan más, las conozca más gente.

A todos los interesados en el asunto os pido que leáis la siguiente lista de lo que hay que tener claro antes de creer ser un social manager TOP o antes de agobiar a tu agencia de comunicación digital con que no tienes 10.000 fans en Facebook y no estás contento.

Las 5 causas por lo qué las redes sociales no son de color rosa:

1) Para estar bello hay que sufrir. El éxito no llega de la noche a la mañana por crear hashtag molones o por publicar post preciosos o tener un buen plan de social media, la realidad es que hay miles de marcas y empresas que lo hacen bien y para ser un referente hay que trabajar de forma constante y tener paciencia porque quizá no lo logremos en meses (los más suertudos) o en años (siendo realistas).

2) Las redes sociales no sacan a nadie de pobre. Los social media pueden dar un impulso grande a una empresa o marca, sirven como plataforma de venta directa en muchos casos, siempre si hay un buen trabajo detrás. Pero desengañaos todos, lo principal es el impacto que se produce sobre las seguidores, la llamada acción de marca con el objetivo de aumentar las ventas.

3) Quien invierte más “money” gana. En Internet hay mucho contenido, demasiado, por lo que hay veces que hay que invertir en publicidad más de lo que a las marcas y empresas les gustaría para poder estar bien posicionados y por encima de la competencia.

Mensaje a pasados, presentes y futuros clientes: No os quejéis porque haya que invertir en esto y menos a nosotras, escribid a Mark Zuckerberg y le pedís explicaciones.

4) Lo tuyo te parece lo mejor, pero a los demás les da exactamente igual. Para no gastar esfuerzos, lo mejor es centrarse en tus fieles seguidores, aquellos que de verdad valoran lo que públicas, no la panda de pasotas que solamente decidirán hacerte caso cuando ellos quieran.

5) Es más de lo que parece. Los profesionales de social media tenemos que ser muy habilidosos en muchas cosas como escritura, estrategia, organización, creatividad, imagen… hay veces que parece que estar en redes sociales es genial, a muchas personas les encantaría dedicarse a esto porque les encanta subir fotos a su Instagram, twittear a los famosos en plan “grupi” o comentar en Facebook a diestro y siniestro.

Si quieres ser un profesional de social media tendrás que formarte y mucho, no solo te vale un cursito online de gestión de redes sociales, también tendrás que trabajar y mucho porque la experiencia es lo que más te enseña.

Marcas y empresas, si valoráis el trabajo que hay detrás de los social media, vuestros negocios llegarán a buen puerto. ¡De nada!

Cada vez más surgen pequeños negocios y empresas creadas por emprendedores con ganas de mejorar su calidad de vida o de, por fin, poder dedicarse a lo que disfruta haciendo.

Por eso, cada vez vemos en Internet a más amigos con una página web de su empresa, aunque la mayoría empiezan con una página profesional en las redes sociales. Parece fácil pero os estáis adentrando en los terrenos del marketing digital, y pueden ser muy pantanosos si no sabéis hacerlo bien.

Por eso, este post está dedicado para ti o para tus amigos con ganas de darlo todo para que salga vuestro proyecto adelante, pero no disponéis de mucho ‘cash’ para invertir al principio.

Si tienes una buena idea de negocio y estás en el momento de darte a conocer no lo dudes, tírate a la piscina de lleno, y ve a por tus posibles clientes a través de las infinitas posibilidades que te ofrece en el marketing digital.

Para ello, querido Sr. Palomo, tienes que tener en cuenta lo siguiente:

1. Dónde está tu cliente y cómo vas a llegar a él

Muy bien, tienes una idea maravillosa y se la vas a contar a todo el mundo en las redes sociales. PERO… ¿todo el mundo es tu público objetivo? ¿Y si concentras tus esfuerzos en llegar de forma más directa justo allí donde está tu posible cliente?

Así que primero analiza bien quién compraría tu producto, y búscalo en Internet. Es decir, qué hábitos de consumo tiene, por qué páginas navega, o qué otros perfiles profesionales sigue, qué tipo de contenidos le gusta. Una vez que sepas esto sabrás mucho mejor cómo llegar hasta él y cómo seducirle, y así poder alcanzar un mayor impacto en cada una de tus publicaciones.

2. Qué es lo que tiene tu marca de diferente y ser capaz de contarlo

A no ser que tengas una idea súper innovadora, te vas a encontrar en un sector del mercado con grandes niveles de competencia. Por lo que descubre qué es lo que ofreces tú que sea diferente al resto y por qué tienen que comprarte a ti en vez de a otros. ¡Y tienes que ir a por todas con ello!
Es decir, que toda tu comunicación digital esté centrada en transmitir a tu público eso que te hace único.

3. ‘Be professional my friend’

Una de las grandes diferencias con tu competencia podría ser el gestionar tu comunicación en Internet de forma profesional. Vamos, que si tu vecino no lo está haciendo bien, es el momento perfecto para empezar a captar tus clientes (y los suyos) a través de los medios sociales. Aquí quién no corre vuela amigo, y quedarse dormido en los laureles sólo significa una cosa: ¡hasta luegui tú y tu empresa!

Así que deja ya de posponerlo y ponte en serio con el marketing digital de tu marca, dedicando el tiempo suficiente para que tu imagen esté perfecta y tus contenidos sean interesantes y enamoren a tus seguidores.

Acuérdate, que si no tienes el tiempo, ni las ganas, ni los conocimientos, las chicas de MADE The Agency estarán encantadas de echarte una mano prima.

Me tenéis todos frita.

TODOS VOSOTROS que usáis vuestros logos pixelados, los que no respetáis los márgenes, los que ponéis textos que no se leen, los que seguís usando comic sans…

Los que usáis doscientas tipografías en un mismo diseño, los que no respetáis las propias de vuestra marca, los que pensáis que cuantas más cosas se escriban se entenderá mejor un texto.

Los que imprimís vuestros folletos en folios o con faltas de ortografía. ¿Y qué decir de los que  ponéis vuestro logo cortado en la foto de perfil de las redes sociales, o el logotipo con fondo blanco sobre imágenes a color?

Suelo respirar varias veces profundamente y cuento lentamente hasta diez. Intento ponerme en vuestro lugar, pero no lo consigo. Es superior a mí.

¿Es que no entendéis que todo esto que hacéis está contando directamente a vuestro posible cliente lo que sois? ¿No habéis escuchado nunca que la primera impresión es la que cuenta? ¿Qué una imagen vale más que mil palabras?

Pues todo esto sirve igual para vuestra marca y vuestra empresa o negocio: la imagen que mostréis de vosotros es la que verá y percibirá vuestro potencial cliente.

Por lo que si tenéis una imagen profesional, cuidada, de calidad… éste percibirá lo mismo de vosotros y vuestro negocio: un profesional o una empresa que cuida los detalles y que ofrece un servicio de calidad.

Sin embargo si la imagen que vuestro potencial cliente recibe de vosotros es mediocre, con faltas de ortografía, no se lee correctamente, ni se entiende… irremediablemente percibirá que el trabajo o servicio que ofrecéis será igual de malo.

Voy a intentar explicarme, con paciencia y tranquilidad para que mi mensaje llegue claro y directo a TODOS VOSOTROS.

O a ti especialmente, que te das por aludido. Sólo quiero que te quedes con estas dos frases:

  • MENOS ES MÁS

Tu logo, los mensajes y las imágenes que muestras…  cuanto más sencillos y claros sean, mucho mejor, ya que serán más fáciles de recordar. (Y también tendrás menos posibilidades de cagarla.)

  • SI LO HACES, HAZLO BIEN

Imágenes pixeladas no, gracias. Piensa en los pezqueñines y no lo hagas más.

Si el tamaño de la foto o el logo no es lo suficientemente grande no lo uses, si la imagen no se ve correctamente y el texto no se entiende no lo pongas, utiliza otra imagen u otro recurso. Confía en mí, el resultado será infinitamente mejor.

También es muy importante tener en cuenta los márgenes para que la imagen tenga un equilibrio. Esto es algo que se le escapa a mucha gente, pero hazme caso e intenta recordarlo, es muy muy muy importante.

Lo de las faltas definitivamente no tiene perdón. Puede que la ortografía no sea tu fuerte, pero Internet está lleno de información ante posibles dudas, y seguro que tienes algún amigo un poco más hábil en este terreno que pueda echar un vistazo a tu texto. ¡Llama a tu amigo antes de que deje de serlo cuando le digas que le ‘hechas’ de menos!

Espero que estos consejos básicos te ayuden y puedas aplicarlos en tu día a día. Aunque, si de verdad te importa tu negocio, lo mejor será que dejes tu imagen en Internet en manos de profesionales de la comunicación, el marketing digital y el diseño.

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