marzo 2016

Hoy me enfrento a un problema de identidad grave. Ya no soy una persona, soy varias. Pienso, escribo y hablo como si existieran diferentes “yo”. Soy otra según la red social y la cuenta desde la que hablo y según los idiomas en que comunico. Me pongo en la piel de mi foto de perfil y me vuelvo otra. Dicho así, ¡da miedo!

Pero no me asusto, sé que la causa es simple y tiene solución. Dejar mi trabajo… ¡Mentira!

Es que cuando comunicas en las redes sociales, sea desde tu cuenta personal o en nombre de marca o empresa, tienes que jugar un papel. Y para jugarlo bien, te tienes que hacer varias preguntas:

#1 ¿Quién es tu público objetivo?

Está claro que si tu meta son hombres de 50+, no querrás usar emoticones cursis y demasiados puntos de exclamación. Si tu público son adolescentes, sin embargo, no dudarás en usarlos e incluso en abusar de ellos. Tienes que hablar como tu público, ser y actuar como él. De ahí la importancia de crear lo que llamamos un “buyer persona”. Es un modelo, una persona ficticia que creas y a quién das vida, que tiene todas las características del público al cual intentas llegar. Cuando comuniques en las redes sociales, tendrás que comunicarte con esta persona en concreto. Adaptarás tu lenguaje, tu tono de voz y tu vocabulario para encajar con ella.

#2 ¿En qué idioma comunicas?

Claro, ¿y si además de tener características muy diferentes, tu público también es multilingüe? Ahí ya te digo que estás en un lio. ¿Cómo compartir contenido que guste a mis diferentes públicos? ¿Qué idioma elegir? Éstas son las preguntas que te tienes que hacer, y no hay respuesta tipo. ¡Lo siento!

#3 ¿Comunicas con empresas o clientes?

Las marcas que se dirigen a otras marcas o empresas suelen usar un lenguaje más formal, mientras que si te comunicas con clientes habrá más lugar para un estilo más juguetón e informal, ya que su público objetivo será más amplio y diferente (edad, profesión, nivel socioeconómico).

#4 ¿Qué red social usas?

Según la red social que utilices, es importante cambiar tu manera de expresarte y tu tono de voz. Te hará falta usar un vocabulario más simple o ir directamente al grano con Twitter, ya que te limita el número de caracteres. En Instagram, usarás vídeos, fotos, GIFS y mensajes cortos… y hashtags, muuuchos hashtags, si quieres encajar en el molde. Al contrario, si trabajas con LinkedIn, es importante comunicarte con un tono más profesional y formal. ¿Capito?

Entendiendo todo lo anterior, una sola solución: ir probando. Unas publicaciones en mayúscula, o muchos puntos de exclamación pueden parecer agresivas para algunos usuarios, para otros no. Inténtalo, equivócate, y vuelve a intentarlo. Prueba y error. No hay fórmula mágica.

¿Próximo paso? NO MÁS TEXTO. El texto habrá pasado de moda y nos comunicaremos solamente por imágenes o GIFs… ¿Qué piensas?

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