septiembre 2012

Quiero plantearte una duda del tipo “¿qué salió antes, el huevo o la gallina?” El otro día emergió en mi cabeza y llevo dándole vueltas desde entonces:

¿Qué es más influyente, la sociedad en la publicidad o la publicidad sobre la sociedad?

Mi reflexión surgió investigando anuncios antiguos, emitidos hace unos cincuenta años, y me encontré con una serie de gráficas que me impactaron por su alto contenido machista y racista, que actualmente sería imposible ver en ninguna revista o valla sin que provocaran una gran revolución. De hecho sería imposible verlos en alguna revista o valla, ya que ahora tenemos organismos que regulan todos estos contenidos y son un filtro para determinados mensajes e imágenes en los anuncios publicitarios.

Esto me llevó a pensar en la sociedad de entonces, en los roles tan diferenciados entre el hombre y la mujer, y también en lo mucho que hemos ido evolucionando. Pero sobretodo me vino una gran pregunta: ¿Será la publicidad de ahora un reflejo real de la sociedad actual?

Tal vez dentro de muchos años veamos los anuncios de 2012 y nos asombremos por lo anticuados que éramos, puede que nos riamos viendo anuncios de coches, o de móviles y por la ropa que llevábamos, pero… ¿nos impactará algo tanto como a nosotros nos sorprende el machismo y racismo de cincuenta años atrás?

Ojalá que en un futuro, viendo la publicidad de ahora, nos llevemos las manos a la cabeza asombrados por lo consumistas y clasistas que éramos (que somos), donde lo más importante era crecer profesionalmente y tener mucho dinero.

Está claro que la publicidad en cada momento es reflejo del comportamiento, hábitos e intereses de cada sociedad, pero ¿acaso no tiene la publicidad el poder de cambiar algunos de estos comportamientos, hábitos e intereses? Recibimos más de 3.000 impactos publicitarios a diario, si alguno de estos miles impactos nos hiciera reflexionar sobre nuestro estilo de vida, nuestras metas y capacidades podríamos cambiar bastantes cosas.

Así, tras este vómito de pensamientos desordenados, la conclusión a la que llego y a la que tú seguro has llegado, es que tenemos un arma de acción muy poderosa con la publicidad, y podemos dar un giro a lo que estamos viviendo y a donde nos estamos dirigiendo en esta sociedad de caos.

Las organizaciones que velan porque nuestra publicidad sea legítima y limpia, que no moleste, ni plagie, ni sea violenta, deben tomar otro tipo de medidas: evitemos los anuncios que inciten al consumo en masa, a pisar a los demás para estar el primero, que alaben el poder, el dinero y el egoísmo, y hagamos por que se financien y faciliten aquellos anuncios que inviten al trabajo en equipo, a esforzarse para alcanzar lo que se sueña, a contribuir a cuidar el planeta, a ayudar y entender a los demás independientemente del color, sexo o estilo de vida.

¡ Qué bonito me ha ‘quedao’!

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