abril 2012

Antes de comenzar, quisiera advertir que este post no es una afirmación absoluta sobre los pasos que necesitas para transformar tu marca, sino es más bien una reflexión sobre lo que han hecho otros y cómo podemos hacer las cosas para que salgan tan bien como a ellos.

Primero, el color sí importa. Saber elegir bien los colores que te representan es clave para la imagen de tu negocio.
Por ejemplo, el rojo es uno de los más usados, porque representa fuerza, potencia, pero cuidado, también por agresividad.
Todos tenemos en la cabeza a CocaCola, el Santander, Ferrari; España… pero sin embargo otros como McDonalds han tenido que dar un giro de muchos grados y cambiar su color principal hacia algo más adecuado a las nuevas tendencias ( ecología, salud, medio ambiente… = verde)
Así, nunca elegiría el rojo para un producto que tenga que ver con higiene, limpieza, o sanidad.

El nombre hay que pensarlo. Ya que va a estar ahí, unido al producto como uña al dedo, no es factible usar palabras que simplemente suenen bien, como Piruleta, Macarrón o Mariposa. Tienes que analizar qué estás vendiendo, qué mensajes quieres que al cliente le lleguen de tu producto y además viene muy bien mirar alrededor y ver qué es lo que está haciendo tu competencia.

Por ejemplo, si tienes un bar de barrio con comida típica española y cerveza, puedes llamarlo Bar Pepe y te acercarás a tus potenciales clientes, o puedes llamarlo Bar Ensueño y puede que tus posibles clientes vayan buscando más rubias que cervezas.

Es bueno además pensar en los posibles significados de tu nombre en los principales idiomas. Por ejemplo, me viene a la mente un conocido banco holandés, Rabobank, ‘¡Quién sabe que harán con nuestro dinero en ese banco! ¿Llevarán pantalones sus trabajadores?’

Comunica, comunica, comunica. La mayoría de las veces la comunicación es mucho más importante que el propio producto o servicio. Puedes tener una hacer unas fotos impresionantes con una calidad sublime, pero si no lo cuentas, lo enseñas, o lo compartes… nadie sabrá de tu calidad como fotógrafo. Hazte una web, plaga las redes sociales con tus mejores trabajos, muévete por blogs y foros de tu sector y mantente informado.

Shhhh… escucha lo que dicen de ti. Es una forma genial de aprender de tus errores y también de saber qué es lo que estás haciendo bien. Habla con tus clientes directamente si tienes la oportunidad, pregúntales sin miedo y escucha lo que tienen que decir; seguro que el feedback te reportará buenas ideas para mejorar. Y por el otro lado, también es clave ser rápido y responder de forma ágil y clara a las malas críticas, o las posibles crisis que puedan crearse tras un mal servicio o por un producto que no cubre las expectativas.
Hay muchos ejemplos de marcas líderes que se han visto afectadas por saber atajar una crisis a tiempo. Así que estate alerta, y donde esté tu cliente para aprender, corregir, perfeccionar y optimizar lo que ofreces.

Cuida el detalle. Éste para mí es el más importante de todos los puntos, es lo que hace especial y único un producto, un lugar, un servicio. Cuida tu producto y mima a tu cliente, y sin duda verás la enorme recompensa del trabajo bien hecho.

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